jueves, 25 de octubre de 2012

¿Qué debemos?

Desde hace ya demasiado tiempo vivimos acongojados por "la deuda", con la sensación de que nunca saldremos de ella. 
Deudas hay muchas. ¿De que deuda hablamos?
Por una parte tenemos las deudas económicas, publicas y privadas, que atenazan el desarrollo del país, de muchas de sus empresas y de la mayoría de sus ciudadanos. Gracias a este tipo de deuda pasamos a estar en manos de los acreedores, con los que de una u otra forma nos refinanciamos a un interés creciente que de por si es un magnífico negocio, y además permite imponer aquellas condiciones que vienen padeciendo los países en vías de desarrollo. Se trata de ser competentes renunciado a derechos sociales y laborales para homologarnos con situaciones de explotación, que son a las que se refieren cuando hablan de competitividad. Vamos entrando en el aro de país en vías de desarrollo, ahogado por una deuda que nunca podrá pagar, y transformado un campo propicio para inversiones que con ropaje de desarrollo tienen como objetivo fundamental el logro de grandes beneficios de esos "inversores". 
Se comenta con frecuencia que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Y seguramente es así, ya que hemos contado con una sanidad, una educación y unos servicios sociales públicos, que agravian a esos poderosos ciudadanos que soportan mal que con sus impuestos se beneficien tantos mediocres y fracasados, a los que miran como parásitos. ¿Qué nos hemos creído? Ellos creen que su bienestar es fruto de sus méritos, se consideran triunfadores y cubren todas sus necesidades contratando los servicios que precisan. Les molesta el Estado, querrían que lo público desapareciera, y por lo tanto los impuestos. Para los demás ciudadanos que no han logrado triunfar como ellos, solo cabe la beneficencia, las migajas de la compasión social. 
Lo que es indudable es que desde hace demasiado tiempo están saliendo recursos que se aplicaban a servicios sociales y pasan a pagar deuda (al bolso de esos "inversores" y "acreedores"). Estoy convencido de que si queremos buscar la verdadera causa de la crisis actual, habría que investigar a quienes se están beneficiando de ella, es muy difícil admitir que sean inocentes de la misma.

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